...

Tras largo tiempo encerrada en las celdas que me condenan, que me entierran, que me atan, que me juzgan, que me aprisionan, que me hacen sentir inferior...
Tras largo tiempo encadenada a todo de tí, a tu pensar, a tu sonrisa, a tu mirada, a tu forma de ser, a tu madurez...
Hoy me doy cuenta, todo fue un engaño; tanto tiempo yo aquí encadena a algo (a alguien) que no existe -y que nunca existió, ni existirá- me resigno a ver pasar los días como sean. Me resigno a ver morir la vida como quiera.
Me duele, obvio, pero más me ha dolido el sufrimiento de que no hayas podido confiar en mí. Más me dolió el momento en que decidiste humillarme para aumentar tu ego y ser feliz.
Te lo disfrutaste, lo sé; pues sigue disfrutándolo, yo no pienso derramar una lágrima más, no pienso acumular un sentimiento más. Reconozco que te aprecio, mas no por eso estoy condenada a ti. Merezco mucho más que esto, merezco alguien que confíe en mí. Que me sepa dar valor, que sepa quien yo soy, que reconozca mis méritos y me felicite, que no me odie ni me castigue; que me valore por quien soy y que me sepa dar el tiempo y valor que necesito.
No me interesa si no lo consigo, pero no merezco seguir junto a alguien que no me conoce y que no reconoce mi valor.
Desde hoy en adelante, aunque me duela... cada quien por su camino -aunque ya hiciste el tuyo hace mucho y en eso me llevas la delantera.

